Bomba a palanca que posteriormente fue usada por la Novena

El primer incendio de la Novena

Cada miércoles y hace mucho la Novena se junta en torno a una mesa y una copa, en este momento de camaradería se hacen tres brindis, el primero por la Compañía y su hermana de canje, la Undécima de Valparaíso. El segundo es por las cosas buenas, los logros personales y grupales y el tercero por quienes ya no están en la mesa, y los que ya partieron. Hoy se conmemora un hecho crucial, nuestro primer incendio, y que mejor que hacerlo en este día, de fraternidad y memoria. Por nuestros fundadores, con la copa bien en alto, ¡Salud!

La Novena Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago en sus ya 126 años de historia ha ido a miles de incendios, pero el primero había estado perdido en el tiempo, hasta ahora. Cada uno de nosotros recuerda cuando fue su bautismo de fuego, recuerda perfectamente que hizo, y que no hizo, todas las imágenes quedan grabadas en nuestra memoria, y en ese mismo ejercicio hoy día recordaremos la primera vez de la Compañía.

El 25 de Junio de 1892, renuncia por motivos de los altos cargos gubernamentales que ostentaba Don Santiago Aldunate B., quedando a cargo de la Compañía nuestro segundo Capitán, Don Casimiro Domeyko S.

El 11 de Julio del mismo año arribaba al cuartel el primer gallo de mangueras, primera pieza de Material Mayor que llegaba para los de la “Bomba Yungai”. Ese mismo día a las 11 ¾, se declara incendio en la calle Nataniel N° 127, casa de María Argomedo, quién señalan las crónicas de la época muere entre las llamas. A ese Incendio asiste el Ayudante Eduardo Valdivieso, quién trabaja con la Quinta Compañía, él fue el primero bombero de nuestra casa en enfrentar al fuego, pero aún no era el turno de la Novena.

El día 16 del mismo mes se declara Incendio a las 4 ½ pm, 5° Cuartel, San Pablo 48 3/8, propiedad de Roberto Murillo. Llegaron al lugar los sgtes. Voluntarios; el Ayudante Eduardo Valdivieso, Mateo Fabres y José Manuel Pérez quienes trabajaron junto a la Quinta. Luego el 24 hubo otro incendio, nuevamente llegó el Ayudante Sr. Eduardo Valdivieso y también se hicieron presentes los Bomberos Voluntarios Felipe Prieto y Aniceto Izaga González. Las ansías estaban, la Compañía tendría pronto su bautismo.

El día 23 el Gallo portamangueras entra en servicio, con doce tiras de mangueras. Un mes después el 23 de agosto, se recibe la Bomba a palanca “Mapocho” en un lamentable estado de aseo según consigna el libro de oficiales.

Expectantes y ansiosos los voluntarios realizan el primer ejercicio de compañía el día 4 de septiembre a las 8 ½ am, con sus guerreras azules, pantalones blancos, sus botas de cuero, sus cascos americanos de cuero y sus gruesos cinturones de doble hebilla. Esa mañana se trabajó con la Bomba a Vapor de la Quinta, la de palanca “Mapocho” y el gallo porta mangueras. Nadie sabía que el día siguiente sería el gran bautismo de fuego.

A las 9 ½ Pm. Del 5 de septiembre de 1892 se declara un gran Incendio en la calle de La Moneda, establecimiento de propiedad del Sr. Julio N. Borrea, fuego con propagación a propiedades colindantes. Cuando la Campana del cuartel General retumbo por el entonces pequeño Santiago, anunciado el fuego, los noveles bomberos de la Novena partieron por las calles rumbo de su Cuartel de la Plaza Yungai, raudos con sus uniformes llegan mientras el cuartelero pone las varas a los caballos para que el que la bomba a palanca y el Gallo Portamangueras puedan partir. Así la Novena salió, agitando las campanillas del carruaje, con sus faroles prendidos y los rostros llenos de expectación. El agua en el lugar del siniestro fue dada por la Quinta Compañía como había sido siempre, con su poderosa bomba a vapor, ya que se necesitaba más presión. Tras un largo trabajar, con las chaquetas empapadas por el agua y el hollín la Compañía se retiraba a las 1 pm, felices por la satisfacción de saber que habían cumplido, orgullosos y cansados. En esa oportunidad, un día perdido en el tiempo, pero que hoy conmemoramos, pasaron lista 19 Voluntarios guiados por su Capitán Casimiro Domeyko Sotomayor. No está escrito en ningún libro, pero los abrazos en el cuartel de Santo Domingo y Libertad deben haber sido muy fuertes.

Bomba a palanca que posteriormente fue usada por la Novena

Bomba a palanca que posteriormente fue usada por la Novena

Cuatro días después, la oficialidad era reelecta. Eduardo Valdivieso, es nombrado Teniente 1°.

Así fue como en un Santiago completamente distinto, de calles de tierra y adoquines, la Novena tuvo su bautismo de fuego. Muchas batallas se libraron, y otras se perdieron, como el Incendio de Roman Spech con Nueva Matucana, cuando cayó bajo un muro Benjamín Fernández, como el Incendio de San Pablo con Libertad cuando cayeron Gino Bencini, Raúl Olivares y Cristian Vásquez o el de Compañía con García Reyes donde sucumbió el Tesorero Juan Aranda y el último de Buzeta con Pedro Aguirre Cerda donde cayó Alberto Thienel.

Ellos cayeron, pero los compañeros que les sucedieron no se rindieron, los herederos de aquel primer incendio están hoy de pie, mirándose de frente dispuestos a un brindis que honra la memoria y el compromiso hecho hace más de un siglo, un 5 de septiembre.

 

Redacción: Daniel Raposo