19 de marzo de 1897

1897 fue un año de grandes cambios para la Novena, la gran aventura impulsada por un grupo de vecinos que además coincidían en grupos intelectuales y de trabajo estaba dando frutos increíbles. La compañía tenía cuartel, una poderosa bomba a vapor, uniformes, cascos de suela americanos y un reglamento (adaptado de la Quinta) que le daba institucionalidad a la Novena.

Con esto la Compañía podría haber prevalecido por muchos años, pero la visión de los voluntarios era más amplia y es que deciden que se deben hacer cambios, porque si no esta aventura altruista no duraría mucho. El primero de los cambios fue la compra de una nueva bomba a vapor traída por la casa importadora Schmidt, debido a los buenos resultados querían la misma, la bomba Merryweather and Sons inglesa, ya que la anterior, la que se había comprado a la Quinta ya mostraba tremendas fallas debido a la fatiga de sus materiales.

Por otro lado, tenemos el cambio de cuartel, para lo cual una comisión encargada al mismísimo Aniceto Izaga junto con el ingeniero italo-suizo Hermenegildo Ceppi, comenzaría la construcción en un solar que estaba en las calles Maturana con Compañía, frente a la plaza Brasil, dejando atrás la cuna de la Novena, la Plaza Yungay. En las calles libertad con Santo Domingo se encuentra una placa recordando el lugar donde nace la Novena.

El tercer gran cambio de ese año fueron los cascos, el valor de los cascos Cairns and Brothers de suela americanos era muy alto, y sus cuidados debían ser muy meticulosos. La casa importadora de la bomba a vapor ofrece a la Novena los cascos ingleses como los que tenía la policía londinense, además el gran referente de la época para la compañía, la Quinta, ya los había adquirido.

Pero los cambios anteriores eran de forma, los esperables cada cierto tiempo. El gran cambio se produciría con el cambio de color de la compañía, que en un comienzo era un azul piedra. El tiempo, la perdida de documentos y otros azares nos hizo perder la razón oficial, pero la tradición oral nos transmite que se eligió el azulino debido a que el primer Capitán, don Santiago Aldunate, había participado y por cierto comandado un batallón cívico en la trágica Guerra Civil de 1891 y que gran parte de la Novena simpatizaba con la facción que representaba el Capitán, quién además era un importante político de la época.

La Novena no era ajena a los grandes cambios que vivía el país, se vivía un crecimiento científico, el país además había recientemente anexado terrenos en el norte que le pertenecían a Perú, derivado esto de la Guerra del Pacifico. Las heridas sociales de la Guerra Civil del 91 también estaban latentes en la sociedad. El rol del ejército y las fuerzas en general se identificaba con el azul, sin enjuiciar, estas fuerzas diferencias. Hoy solo un añoso libro con acuerdos de compañía indica el cambio de color de la Novena a granate sin profundizar en ellos. La elección del color se debió a sugerencia de la Quinta, ya que su compañía de canje en Valparaíso tenía un excedente de paño de ese color, y debido a la buena relación de los bomberos capitalinos es que se gestó la llegada del nuevo color. Atrás quedaban los 5 primeros años de vida de la Novena.

Cambia así nuestro estandarte, el primero, una bandera de Chile, el segundo uno del color fundador y el tercero y sus sucesores de color granate.

No cambía el color de las bombas, pues la bomba Merryweather se mantuvo tal cual llegó, luego la canadiense Waterous Engine Works también se mantuvo con sus formas originales. El cambio de color de las máquinas comienza con la American LaFrance, hasta el día de hoy.

Hace poco tiempo vuelve al cuartel tras un proceso que requirió gran esfuerzo y dedicación por parte de una comisión, la bomba Mack-Hale que estuvo en servicio entre 1950 y 1963. Encontrar el color original de esta bomba era casi imposible, ya que luego de servir en la Novena fue bomba de reemplazo del cuerpo, luego dio vueltas por otras compañías que la habían pintado roja, terminando sus días en la fría Araucanía en la Primera Compañía de Bomberos de Lonquimay. En el taller mecánico en que la restauraban bajo una vara cromada del chasis se encontraron restos del color original, los que fueron replicados mediante un estudio técnico para que fuera devuelta a su color original. Hoy se encuentra en la sala de máquinas exhibiéndose como en sus mejores tiempos.

Foto: Eduardo Berrios 19-03-2017

El paso del tiempo es implacable en lo material, muchos libros no aguantaron el paso de los años, otros se perdieron en el incendio del cuartel en 1917, y no se puede depender siempre de ellos, la tradición oral es lo que nos queda, ¿y donde se origina esta?, en conversaciones con los voluntarios más antiguos, acercándose, compartiendo una plática. Cuando estuve en la Novena escuchar a los tíos Busquets, Passalacqua, Bonatti, Acuña, Allende, Mario, los miércoles era un agrado, además ellos eran muy joviales e integraban muy bien a los nuevos.

Cada época trae sus cambios, sus dinámicas, y la Novena ha vivido 125 años en la vida republicana de este país, se ha adaptado en pos de ser un agente de servicio social con un rol conciliador y representativo de su barrio.

4 de junio de 2012

Autor: Daniel Raposo | Ex Voluntario                      Editor: Sebastian Zapata